THE NEW RELATIVITY:

SPECIAL RELATIVITY 2.0 (En construcción)

GENERAL RELATIVITY 2.0 (En construcción)

AYUDEME SR. MINKOWSKY (Relato de ficción histórica)

EL AUTOR

 

 

 

 

 

A Santos F. Laserna Production – 2011 – The 21th Century Physics  (En construcción, Rev.16.5.2011)

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SPECIAL RELATIVITY 2.0

 

 

 

 

“Las ideas sobre el espacio y el tiempo que deseo mostrarles hoy descansan en el suelo firme de la física experimental, en la cual yace su fuerza. Son ideas radicales. Por lo tanto, el espacio y el tiempo por separado están destinados a desvanecerse entre las sombras y tan sólo una unión de ambos puede representar la realidad”.

Hermann Minkowsky (21/09/1908), ante la Asamblea General Alemana de Físicos.

 

 

 

 

INTRODUCCION

EL LEGADO DE MINKOWSKY

EL TIEMPO EN METROS

LA LEY DEL PASO DEL TIEMPO

NUEVOS CONCEPTOS

RESULTADOS BASICOS

PREDICCIONES

 

 

 

 

 

 

 

 

LA NECESIDAD DE UNA RELATIVIDAD MAS LOGICA

 

 

Hace más de un siglo que Albert Einstein publicó “Zur Elektrodynamik bewegter Körper” ("Sobre la electrodinámica de cuerpos en movimiento"), el artículo que dio paso a la Teoría Especial de la Relatividad. Y desde entonces, generación tras generación de universitarios de todos los rincones del planeta tragaríamos sin más aquella alucinante teoría que daría respuesta a algunos de los más grandes enigmas de la física, entre ellos, “la invariancia de la velocidad de la luz” y las “anomalías respecto de la mecánica cásica de las interacciones entre partículas subatómicas”.

 

Tiempos apasionantes. Siglo XIX apasionante para la física. Empezaba a entenderse el átomo. Maxwell había desarrollado la teoría electromagnética. La luz era, precisamente, una “onda electromagnética” que viajaba a la máxima velocidad observada hasta entonces (y hasta ahora). Emocionantes experimentos e inexplicables resultados que precisaban explicación y proporcionarían fama a quien los resolviera.

 

Creerían que exagero si les contara la cantidad de veces que desde mi juventud me he venido preguntando cómo Albert Einstein pudo desarrollar su teoría de la relatividad especial de una forma tan, digamos “enrevesada”. Y no es esta una pregunta original, ya que la mayoría de los científicos que convivieron con la irrupción de esta especial teoría pensaban lo mismo. Pero la física son hechos, y los hechos dieron una y otra vez la razón a Einstein y a su “enrevesada” teoría.

Siempre me resultó curioso que siendo el experimento de Michelson y Morley el mayor desencadenante de la búsqueda de un nuevo marco teórico para la física, Morley, y sobre todo Michelson siguieran intentando descubrir hasta cuarenta años después qué fallo en el desarrollo de su experimento propiciaba que la velocidad de la luz pareciese invariante. Incluso hoy en día se sigue considerando aquel evento de 1887 como “el más famoso experimento FALLIDO de la historia”.

 

Tan sólo unos meses atrás, y gracias a la lectura no ya de sus escritos técnicos sino de los sucesos biográficos que conformaron su historia, llegué a entender el esquema de pensamiento del creador de “la teoría de la relatividad”.

Y es que la relatividad especial no había sido un invento enrevesado de Einstein, no. En aquellas dos décadas doradas para el renacimiento de la física que pusieron colofón al siglo XIX, la praxis científica se peleaba contra la entonces inexplicable transformación de Lorentz, y presentía la que sería la equivalencia más conocida de la física E= mc2. La relatividad especial fue la consecuencia de un desarrollo algebraico necesario. Fue la solución matemática que permitía llegar a estos dos resultados inauditos y novedosos que aparecían con fuerza en los nuevos experimentos.  Ese fue el único y verdadero mérito de Albert Einstein, que no es poco, sobre todo teniendo en cuenta que en el intento de dar un sentido al mecanismo que regía las leyes de nuestro universo, no dudó en considerar como daños colaterales ni la destrucción de su matrimonio, ni el destierro al olvido de sus hijos.

 

Aún así, a pesar del hecho cierto de que la teoría de la relatividad fuese una y otra vez contrastada experimentalmente, la comunidad científica ha seguido persiguiendo otro razonamiento más convincente que el basado en los dos axiomas de Einstein.

Este ensayo que aquí y ahora les presento tiene el mismo objetivo.

 

Santos F. Laserna Larburu

 

 

 

 

 

 

EL LEGADO DE MINKOWSKY

Véase: Ayúdeme Sr. Minkowsky (Relato de ficción histórica)

 

La aportación de Minkowsky a la relatividad fue simplemente la aplicación de su conocimiento mas fuerte, aquél por el que destacaba. Y Minkowsky destacaba por ser capaz de representar de forma geométrica problemas matemáticos complejos. Recordemos que este matemático ruso fue galardonado en 1873 con el premio de matemáticas de la Academia Francesa de las Ciencias, y que en 1886 publicó la “Teoría Geométrica de los Números”.

Su contribución genial a la Special Relativity de Einstein la conocemos hoy en día como la representación de un espacio-tiempo tetradimensional, en el que la coordenada tiempo está afectada del coeficiente “c” y ligada al vector imaginario ”j”, con lo que se obtiene la representación geométrica de dicha teoría:

 

∂s2 =(∂x2 + ∂y2 + ∂z2) + ( j. c∂t) 2

 

Parece increíble que la comunidad científica asumiera que la representación gráfica de la teoría de la relatividad se consigue dibujando un espacio de cuatro dimensiones en el que se coloca al tiempo como cuarta dimensión. Y parece increíble porque lo lógico, lo que la fórmula de Minkowsky está gritando a voces es que la realidad de nuestro universo es así. Que el mundo en el que vivimos es realmente de (al menos) cuatro dimensionesintrínsecamente espaciales”. Que el tiempo es una coordenada más de nuestro espacio. Que el tiempo es una sensación derivada de nuestro desplazamiento en ese espacio. Que “el tiempo es ¡espacio!”, y como tal espacio, el tiempo debe ser “mensurable en metros”.

 

¡Es tan evidente!. ¡Es tan natural!. Sin darnos cuenta utilizamos y admitimos frases del tipo “si pudiera viajar en el tiempo”, o “el corredor se quedó a una distancia de tan sólo 10 segundos de batir el record”. En nuestra vida cotidiana, sin darnos cuenta, ya hemos asumido la naturaleza espacial del tiempo.

Hagámoslo también en la interpretación de las leyes físicas.

 

 

 

 

EL TIEMPO EN METROS:   PRINCIPIO DE EQUIVALENCIA

 

 

Si intentamos alejarnos del sentido romántico del tiempo y a la vez hacemos un esfuerzo de pragmatismo llegamos fácilmente a la conclusión de que el tiempo no es sino una coordenada más a añadir al espacio en el que se efectúa una observación.

La trayectoria del movimiento de un punto a lo largo de un espacio monodimensional (una línea recta) es precisamente el ejemplo mas claro, ya que es el más fácil de dibujar. Añadamos un “eje de tiempo” a la línea en la que se moverá el punto y obtendremos un espacio bidimensional en el que quedará reflejada la “vida” del punto en observación.

Esta reflexión es irrefutable y lógica. Por lo tanto, nuestra sensación de tiempo es solo eso: “una sensación”.

La realidad es que viajamos en un espacio formado por, al menos, una dimensión espacial adicional. Y por lo tanto el tiempo no es mas que una coordenada de naturaleza espacial, y por ello mensurable en metros. Lo que oyen: un intervalo de un segundo es en realidad un desplazamiento de “no sabemos cuántos” metros.

 

Que el tiempo tiene naturaleza espacial es por fortuna innegable. Tenemos pruebas contundentes. Fíjense, si el tiempo es como decimos medible en metros, la velocidad no tendrá unidades al ser el cociente entre espacio y tiempo. La velocidad pasará de ser “metros/segundo” a “metros/metro”, y por ende “adimensional”.

Y si la velocidad es “adimensional” la energía (que dimensionalmente es masa por velocidad al cuadrado) tendrá su medida en Kilogramos. ¡Vaya sorpresa!. ¡Quién lo iba a decir, “la energía equiparable a la masa”!.

Afortunadamente hoy sabemos que esa equivalencia existe en la naturaleza. Sobre todo desde que se dio como válida la transformación de masa en energía y viceversa (E=mc2). Tan aceptada es la equivalencia entre energía y masa que a fecha de hoy, el “modelo estándar del átomo” nos presenta un núcleo atómico con un peso formado mayoritariamente por la energía cinética de los quarks, más que por la masa de estos.

 

Y condenados a admitir la equivalencia “tiempo = espacio”, sólo nos resta por descubrir a cuantos metros equivale un segundo. Por ahora mantendremos la incógnita y para ello definiremos la constante “Ket” o constante de conversión “espacio – tiempo”, y aunque es fácil intuir el valor aproximado de Ket afirmaremos inicialmente:

 

1 segundo = Ket metros

 

AXIOMA 1


 

 

PRINCIPIO DE EQUIVARIANCIA: LA LEY DEL PASO DEL TIEMPO

 

 

Una vez aceptado que el tiempo es la sensación producida por el desplazamiento de nuestros cuerpos tridimensionales en una cuarta dimensión espacial surge una pregunta muy interesante: “¿cómo se desplazan los puntos pertenecientes a nuestro conformante espacio tridimensional en ese espacio de cuatro dimensiones?.

Hay dos posibles respuestas.

 

La primera de ellas es aceptar que el tiempo pasa igual para todos los puntos del universo, sean móviles o no. Esa es la versión de la mecánica clasica y en tal caso cada segundo recorrido en la dimensión temporal se correspondería con un avance de Ket metros en esa dimensión. Pero si eso fuera así el espacio tetradimensional recorrido por un punto en reposo durante un segundo será inferior al espacio tetradimensional recorrido por un punto en movimiento en ese mismo tramo de un segundo o Ket metros.

(Hacer click en el dibujo para ver animación)


Así que, dado que pertenecemos a un universo polidimensional parece más lógico pensar que exista un equilibrio polidimensional en la naturaleza, y que todos los puntos del universo experimenten un desplazamiento polidimensional equivalente. Esta es la segunda respuesta, y como decíamos, la más lógica.

Si admitimos que todos los puntos del universo se desplazan equitativamente en un espacio tetradimensional, obtendremos la “Ley universal del paso del tiempo”, o “Ley del equilibrio del universo polidimensional” o “Principio de Equivariancia”.

La representación en dos dimensiones del “Principio de equivariancia” sería:

(Hacer click en el dibujo para ver animación)

 

Este principio estaría expresado matemáticamente de la forma:

 

 Constante = ∂x2 + ∂y2 + ∂z2 + (Ket. ∂t) 2 = ∂x’2 + ∂y’2 + ∂z’2 + (Ket. ∂t’) 2

 

Y podría expresarse conceptualmente de la forma:

 

 “todos los puntos del universo se desplazan, en su modificación temporal infinitesimal, la misma distancia tetradimensional”.

 

AXIOMA 2

 

 

GRACIAS SR.MINKOWSKY

 

Las dudas sobre la validez de la “Ley del paso del tiempo” anteriormente descrita se van disipando sobremanera tras estudiar la representación de la “Teoría especial de la Relatividad” por parte de Hermann Minkowsky.

“Estamos sobre la pista correcta”, ese es el pensamiento que nos invade tras observar la aportación del genial matemático ruso:

∂s2 =(∂x2 + ∂y2 + ∂z2) + ( j.c∂t) 2

 

Minkowsky dibujó un espacio de cuatro dimensiones para “representar” la Relatividad Especial. Y los resultados de la aplicación de esta “representación” han sido confirmados con bastante precisión. Así que asumir que la realidad de nuestro mundo coincide con los “dibujos” de Minkowsky tiene de partida un soporte matemático bastante probable.

 

El espaldarazo final al “principio de equivariancia” proviene precisamente de la aplicación matemática del “principio de equivariancia”:

 

Constante = ∂x2 + ∂y2 + ∂z2 + (Ket. ∂t) 2 = ∂x’2 + ∂y’2 + ∂z’2 + (Ket. ∂t’) 2

 

Y es que la aplicación de este principio nos proporciona de una forma rápida y comprensible todos los resultados relativistas. Lo estudiamos a continuación, en estos DESARROLLOS BASICOS.

 

Pero antes de adentrarnos en buscar resultados, fijemos las bases del marco teórico de esta nueva Special Relativity 2.0.

 

 

 

 

NUEVOS CONCEPTOS

 

 

A comienzos del siglo XX las nuevas experiencias en el mundo de la física dejaban claro este demoledor resultado:

 

“La velocidad observada para el desplazamiento de la luz es siempre “c”, independientemente del sistema inercial de referencia en el que se efectuen los experimentos para su medición”, no siendo la mecánica clásica una herramienta de trabajo válida en análisis de movimientos a grandes velocidades”.

 

 En una demostración de inteligencia, pragmatismo, sencillez y oportunismo Einstein fijó dos postulados que simplemente certificaban tales resultados:

 

Postulado 1: “la velocidad de la luz es un invariante en la naturaleza“ (denominado PRINCIPIO DE INVARIANCIA DE “c”)

Postulado 2: “las leyes de la física son idénticas independientemente del sistema inercial de referencia” (denominado PRINCIPIO DE COVARIANCIA)

 

De la mano de su mujer, la superdotada matemática Mileva Maric, se dió soporte matemático a la teoría. Era necesario hacer un “encaje de bolillos” para preparar un supuesto matemático que fuese coherente con esos dos resultados, pero Einstein y Mileva lo consiguieron. La historia nos dice que los primeros escritos propuestos y publicados por Albert y Mileva no estaban exentos de errores de desarrollo. Pero otras dos “superfiguras” de máximo nivel matemático de la época como David Hilbert y Hermann Minkowsky corrigieron y limaron lo suficiente aquel marco teórico como para que aguantase vivo mas de un siglo.

 

La Special Relativity 2.0 sostiene que hay un error en la interpretación de los resultados de los experimentos de principios del siglo XX. Lo que las nuevas experiencias en el mundo de la física dejan claro a comienzos del siglo XXI son los siguientes resultados:

 

“La velocidad observada para el desplazamiento de la luz adquiere siempre valores muy próximos a “c”, no siendo la mecánica clásica una herramienta de trabajo válida en análisis de movimientos a grandes velocidades”

 

“La medición de la duración temporal de un suceso depende del sistema inercial de referencia en el que se efectúe el experimento”.

 

Estamos en el siglo XXI y disponemos de instrumentos de medida suficientemente precisos como para comprobar estos hechos. Pero necesitamos afrontar los experimentos con otro punto de vista, con otro soporte conceptual. La Special Relativity 2.0 promulga:

 

Postulado 1: “el tiempo es una coordenada espacial” (denominado PRINCIPIO DE EQUIVALENCIA)

Postulado 2: ““todos los puntos del universo se desplazan infinitesimalmente la misma distancia polidimensional en su modificación temporal” (denominado PRINCIPIO DE EQUIVARIANCIA)

 

 

Y tras tales postulados o axiomas, se aplica la siguiente base teórica:

 

 

VELOCIDAD

 

 

El principio de equivariancia obliga a diferenciar la interpretación de la velocidad en función de quién la mida. Esto se debe a que si el espacio tetradimensional recorrido entre dos sucesos es idéntico para dos sistemas de referencia distintos, aquél que recorra más espacio (el más veloz en términos de velocidad absoluta) verá reducida su coordenada temporal. Por fortuna hoy es conocido este hecho, y así la medición del tiempo difiere según el sistema de referencia en el que se efectúa tal medición. Por ese motivo los relojes de los astronautas miden siempre menos tiempo que los relojes terrestres.

 

Por lo tanto, en un experimento en el que un individuo al que llamaremos “Observador” mida la velocidad a la que se desplaza otro individuo al que llamaremos “Móvil”, tendremos que diferenciar varias “velocidades”:

 

 

VELOCIDAD ABSOLUTA DE UN SISTEMA DE REFERENCIA

 

Parece como si volviésemos a los tiempos en los que se cuestionaba la existencia del éter. La Special Relativity 2.0 resucita aquel enterrado concepto para apostar por un sistema absoluto de velocidades. De esta forma podríamos llegar a conocer la verdadera velocidad de cualquier móvil respecto de un sistema de referencia de velocidad absoluta nula, o “Sistema de Referencia Absoluto”. Y este sistema de referencia inmóvil en nuestro universo es lo que a finales del siglo XIX se interpretaba como éter. El experimento de Michelson y Morley fue precisamente el encargado de enterrar vivo al tan buscado éter. Pero veremos que la SR 2.0 permite “reinterpretar” los resultados del interferómetro de Michelson. Y con esa reinterpretación del experimento, el interferómetro de Michelson nos puede aportar evidencias muy interesantes.

 

La medición de velocidades implica definir siempre un sistema de referencia. Por lo general se opta por un sistema “inercial” como referencia, entendiendo por “inercial” que dicho sistema no es objeto de fuerza alguna, y por ello no presenta movimiento acelerado. La SR 2.0 prevé poder calcular la velocidad respecto del “Sistema de Referencia Absoluto” de cualquier otro sistema de referencia inercial.

 

La tierra, es decir, nuestro sistema de referencia para el cálculo de velocidades, no es un sistema “inercial”, ya que la gravedad y la rotación alrededor del sol entre otros motivos, hace que existan fuerzas permanentes y cambiantes en dicho sistema de referencia, y por ello será siempre un sistema no inercial sino acelerado.

Sin embargo, para el cálculo relativista de ciertos experimentos podrá llegar a despreciarse el efecto de las fuerzas citadas y entonces se podrá considerar a nuestro planeta como un sistema inercial de referencia válido. Y como decíamos, incluso se podrá llegar a calcular la velocidad aproximada a la que la tierra se desplaza por el universo respecto a un cero absoluto de velocidades.

 

Para todas las reflexiones y definiciones que a continuación se presentan optaremos por suponer siempre que los sistemas de referencia estudiados son inerciales. Esto nos permite escapar del cálculo diferencial al menos para los desarrollos fundamentales iniciales.

 

Un experimento de medida de velocidades siempre es “relativo”, porque existen siempre al menos dos interpretaciones. En tales experimentos hay “observadores” y “observados”. Al individuo inmóvil en el sistema de coordenadas de referencia le llamaremos “individuo observador” u “observador” sin mas. Y al individuo que varía su posición respecto del sistema de referencia del observador le llamaremos “individuo móvil” o simplemente “móvil”.

Pero debemos ser conscientes que aunque el individuo observador permanezca inmóvil respecto de su propio sistema de referencia, el sistema de referencia del observador tendrá una velocidad relativa al Sistema de Referencia Absoluto.

 

 

 

 

VELOCIDAD ABSOLUTA DEL SISTEMA DE REFERENCIA DEL INDIVIDUO LLAMADO OBSERVADOR (Vao)

 

 

Es la velocidad a la que se desplaza el individuo observador en el Sistema de Referencia Absoluto.

A priori siempre será desconocida por el individuo observador.

 

 

 

VELOCIDAD ABSOLUTA DEL SISTEMA DE REFERENCIA DEL INDIVIDUO LLAMADO MOVIL (Vam)

 

 

Es la velocidad a la que se desplaza el individuo móvil en el Sistema de Referencia Absoluto.

A priori siempre será desconocida por el individuo móvil.

 

 

VELOCIDAD RELATIVA DEL INDIVIDUO MOVIL RESPECTO DEL OBSERVADOR MEDIDA POR EL INDIVIDUO OBSERVADOR (Vo)

 

Es la velocidad que medirá el individuo observador para el desplazamiento del individuo móvil. Esta velocidad relativa del móvil hará referencia al espacio recorrido en el sistema de coordenadas del observador y al tiempo medido por el observador para los desplazamientos del móvil.

 

 

VELOCIDAD RELATIVA DEL INDIVIDUO MOVIL RESPECTO DEL OBSERVADOR MEDIDA POR EL INDIVIDUO MOVIL (Vm)

 

Es la velocidad que medirá el individuo movil para su propio desplazamiento respecto del sistema de referencia del individuo observador. Esta velocidad relativa del móvil hará referencia al espacio recorrido en el sistema de coordenadas del observador y al tiempo medido por el propio móvil para su desplazamiento. Debido a que los tiempos medidos por ambos individuos no van a ser coincidentes pues pertenecen a diferentes sistemas inerciales (véase principio de equivariancia), estas dos últimas velocidades no serán nunca coincidentes. Esto también marca una diferencia respecto de la mecánica clásica.

 

 

A partir de estos conceptos ya podemos permitirnos ejecutar algunos DESARROLLOS BASICOS.

 

 

A Santos F. Laserna Production – 2011 – Special Relativity 2.0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ayúdeme Sr. Minkowsky

 

PERMITANME UN VIAJE EN EL ESPACIO-TIEMPO

 

Para cambiar el tono literario de este escrito, viajaré de forma novelesca en el tiempo al año 1900, el año de la graduación de Albert Einstein. Y simultáneamente viajaré en el espacio a Zurich, donde también seré alumno del Instituto tecnológico, y colega de Einstein. Es importante, o al menos interesante, conocer cómo transcurría la vida de este genio de la física en aquel final de siglo XIX y comienzo de centena 900. Viajen conmigo..

 

EL CUMPLEAÑOS DE EINSTEIN

 

Es 14 de Marzo de 1900, martes. Albert cumple 21 años. Su cerebro, dormido durante la infancia, despierta con una fuerza fascinante. Albert, como yo, disfruta pensando en el porqué de las cosas, y adora las conversaciones y las discusiones sobre temas diversos, pero predominantemente relativos a la física y a la química.

Albert me ha invitado a su fiesta de cumpleaños. Será en su pequeño piso de las afueras de Zurich. Pocos invitados, pero interesantes. Están nuestro compañero de clase y amigo Marcel Grossmann (21 años) y Michele Besso (26 años) con su mujer Anna. Estos últimos han venido expresamente desde Italia, donde ahora viven, ya que Michele ha conseguido trabajo de Ingeniero en los ferrocarriles.

Está un inesperado (había marchado un mes antes a New York) Nicola Tesla (43 años), amigo personal de Mileva, la novia de Einstein que obviamente también está en la fiesta. Por cierto, una superdotada Mileva Maric (24 años) y genial matemática a la que, exceptuando este grupo de frikies al que ahora pertenezco, nadie soporta más de 15 minutos.

 

 La reunión comienza muy distendida sobre todo con las anécdotas de los recientes viajes de los Besso a Italia y se vuelve insuperablemente entretenida, como no, con las increíbles historias de Nicola Tesla. Tesla es un adulto principalmente pragmático. Un prodigio mental que ahora pretende construir una base de transmisión de energía sin cables en Wardenclyffe (USA), y que, nos cuenta, emitirá energía eléctrica inalámbrica con muy pocas pérdidas desde Long Island hasta París.

 

Tras un pequeño lunch, Tesla se retira con Mileva para que ésta le de el soporte matemático a algunos de sus nuevos desarrollos. Es curioso: Nicola conoció a Mileva cuando ella era aún una niña prodigio. Compatriota Serbia, años atrás había llegado a los oídos de Tesla la noticia de una adolescente que con 16 años ya impartía clases de cálculo diferencial para adultos. Desde entonces, el padre del electromagnetismo confiaba la corrección de muchos de sus trabajos a Mileva.

 

En mi zona de la casa quedamos Besso, Grossmann y yo. Y comienza la discusión. Mientras tanto Einstein charla con Anna (la mujer de Besso) cosas de la familia. Cinco años atrás, Albert vivió en una habitación alquilada en casa de Jost Winteler , padre de Anna (Albert incluso llegó a ser novio de su hermana pequeña Marie, pero aquella relación juvenil duró poco). Allí conoció a Besso, quien también vivía en otra habitación alquilada de la misma casa.

 

La discusión que hemos abierto versa sobre el experimento de Michelson y Morley. Es apasionante, por lo incomprensible del tema, que la luz viaje siempre a la misma velocidad, y se salte las leyes esperables de la mecánica clásica. Besso lo achaca a algún defecto de planteamiento en el experimento, mientras que Grossmann y yo apostamos por la idea de Einstein de un marco físico de partida diferente al actualmente establecido.

 

Einstein entra en la conversación. Contagiado del pragmatismo de Tesla, afirma que la realidad está ahí fuera. La contracción de Fitzerald-Lorentz es irrefutable, y hay que buscar un marco teórico que conlleve a ese resultado.

Y continua diciendo:

 

Lo que sabemos es que la física de las altas velocidades es diferente a la física convencional. Sabemos que si aceleramos una partícula, cediéndole energía, llega un momento, para velocidades cercanas a "c" en que su velocidad no aumenta lo esperado. Sin embargo, se mantiene el principio de conservación de la energía. Así que si su velocidad no aumenta, deberá aumentar su masa. Y eso es exactamente lo que sucede…

 

Michele Besso, "la caja de resonancia de las ideas de Albert", intervino:

 

Por esa misma lógica, si la velocidad no aumenta lo esperado al aplicarle una fuerza externa a un móvil, quizá resulte que estemos extendiendo el espacio en el que se mueve, o contrayendo su tiempo.

 

Grossmann entra en juego:

 

Por tanto tendrìamos que preparar un escenario en el que la masa, el espacio y el tiempo del móvil sufran deformaciones, imperceptibles a bajas velocidades, pero notables a altas.

 

En eso estoy trabajando ahora.. asintió Einstein

 

Inmediatamente Albert miró de reojo a Mileva y rectificó la forma verbal de singular a plural:

 

 ejem, “estamos”..  trabajando amigos,

 

Y continuó Albert:

 

Tengo ya dos axiomas para ese nuevo marco del que hablamos. El primero debe ser obviamente la invarianza de la velocidad de la luz en el vacio. Y el segundo pretendo que sea el principio de covarianza, es decir, que las leyes de la física se mantienen sea cual sea el sistema de referencia en el que se apliquen.

Mileva intenta darle forma matemática al asunto, pero bueno, se nos acercan los exámenes finales y no tenemos demasiado tiempo para abordar el tema en profundidad.

 

En ese momento entendí que era ya mi turno, que debía aportar mi grano de arena a la reflexión, como si esperase poder cambiar el pasado:

 

He estado pensando en otra opción amigos. Ayer asistí a uno de esos espectáculos de proyección cinematográfica. Calificaré de graciosa la obra presentada: "Cinderella", del francés Meliés. Pero lo más interesante fue la visita a la cabina de proyección. La visión de la película fotográfica me hizo reflexionar sobre el concepto del tiempo. Si suponemos el universo continuo de dos dimensiones filmado como un universo experimental reducido, encontramos que cada fotograma del rollo de película corresponde a un instante de tiempo. Si cortamos todos los fotogramas y los apilamos verticalmente, tenemos un espacio de tres dimensiones, en el que el tiempo no es mas que una dimensión espacial adicional más.

Por tanto, aplicado a nuestro mundo de tres dimensiones, el tiempo podrá definirse matemáticamente como una cuarta dimensión espacial. Y al decir “dimensión espacial” lo digo con todas las consecuencias.

 

¿A qué consecuencias te refieres?, preguntó Grossmann.

 

Respondí:

 

Pues lo más atrevido es que, ya que describo al tiempo como una dimensión puramente espacial, el tiempo deberá tener una equivalencia en metros. Y así 1seg será igual a “Ket” metros. Y “Ket” será la constante de conversión espacio-tiempo.

Y fijaos, si eso es así, la velocidad (metros partido por segundo) no tendrá unidades, y será una simple variable que determina el estado de inercia de un cuerpo. Y la energía será una función dependiente de la masa y del cuadrado de Ket. Lo que a su vez nos lleva a deducir la equivalencia entre masa y energía que propone Poincaré…

 

Interesante,

asintió Besso.

 

Albert parecía no dar importancia a mis palabras, pongamos que ni siquiera las escuchó, pero Michele Besso continuó:

 

Tenemos noticias de que eso es así. En Italia un sobrino de un colega mio en los ferrocarriles, un tal Olinto De Pretto, ya ha llegado también  a esa conclusión, pero a Albert le obsesiona construir un desarrollo matemático que conlleve a esa equivalencia, y a la contracción de Fitzgerald-Lorentz, y a la solución del experimento absurdo de Michelson y Morley…, vamos algo universalmente válido.

Y para eso tenemos a la mejor matemática del mundo, verdad Mileva?.

 

¡No nos interrumpais!,

exclamó Nicola Tesla:

 

Mileva pertenece por ahora a este área de la casa,

continuó entre sonrisas.

 

Así que, ¿se trata de una competición?, pregunté. Y no esperé respuesta.

 

Pero Besso sentenció:

El primer científico, ya sea matemático, físico o simplemente estudioso, pero capaz de montar para estos hechos una base física sólidamente argumentada desde el punto de vista matemático pasará sin duda a los libros de historia…

 

En ese momento comencé a entender la obsesión de Einstein…


 

AL DIA SIGUIENTE

 

Necesito mi propio “marco teórico”. Pero al igual que le sucede a Albert, también necesito una ayuda matemática.

Ahora comprendo ese amor de Albert por Mileva. No le importa ni su “cojera”, ni su “poco femenino” carácter, ni su exagerada nariz. Está enamorado ciegamente de su valioso e incomparable cerebro matemático.

 

Así que me dirijo caminando por las calles impolutas de Zurich al Instituto Tecnológico. Voy a ver a mi, a partir de ahora, “querido” profesor de matemáticas, el Sr. Hermann Minkowsky. Si hay alguien capaz de competir con Mileva, ese es nuestro laureado profesor. Hacía ya 17 años que este otro superdotado ciudadano ruso había recibido el premio de matemáticas de la Academia Francesa de las Ciencias, y cuatro años atrás había asombrado al mundo con su “Teoría Geométrica de los Números”. Y, aunque obviamente él no lo sabía todavía, sólo le faltaban dos años para unirse como ayudante en la Universidad de Gottingen a otro de los grandes competidores de Einstein: David Hilbert.

 


AYUDEME, SR. MINKOWSKY

 

Había esperado media hora frente a la puerta de su despacho. Y no es que Hermann me hubiese hecho esperar, no. Estamos en Suiza, donde las citas tienen precisión temporal obligada. Yo había llegado media hora antes. Víctima de mi ansiedad.

Cuando la puerta de su despacho se abrió, no perdí la oportunidad para comenzar a hablar sin más demora.

 

“Buenos días Sr. Minkowsky”, introduje. Aprovechando que debía reunirme con Vd. para presentarle el trabajo que nos mandó la semana pasada, y dado que ya lo he acabado satisfactoriamente como podrá comprobar, necesitaba comentarle una pequeña idea, o bueno, quizá un conjunto de pequeñas ideas que me gustaría juzgase con su gigantesca capacidad matemática.

Hermann ojeó en primer lugar mi trabajo. Asintió varias veces a la vez que afilaba la parte derecha de su bigote, y finalmente aprobó:

Bien caballero. Cuénteme esa idea que tanto le perturba…

 

Desplegué varios folios sobre la mesa. Saqué mi pluma llena de tinta “azul marejada” y comencé con mi símil del cinematógrafo, de la película de Melié, de la cuarta dimensión espacial que hace que sintamos el tiempo, de la equivalencia entre masa y energía..

Y a continuación le hablé de la competición matemática que se estaba forjando para dar con un marco físico de partida coherente con los nuevos resultados que la física electromagnética estaba proporcionando. Le hablé de formar un equipo, de pasar a la historia de la física como protagonistas..

En aquél ajetreado año 1900, yo sabía que Hermann Minkowsky actuaría en la historia de la física como actor secundario, no como protagonista. Fue secundario tanto de Einstein como de Hilbert. Y merecedor de un oscar por su gran papel, sin duda.

 

Ayúdeme Sr. Minkowsky. Fue mi última frase, y el fin de mi viaje en el espacio tiempo…

 

 

A Santos F. Laserna Production – 2011 – Special Relativity 2.0

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GENERAL RELATIVITY 2.0

En construcción..

 

 

 

INTRODUCCION

UN BREVE ADELANTO

MISTERIOS DE LA FISICA

LIO MONUMENTAL A NIVEL ATOMICO

UN PEQUEÑO RESUMEN DEL MODELO ESTANDAR

MASA

CARGA

ENERGIA

CANTIDAD DE MOVIMIENTO

INTERACCIONES

 

 

 

 

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INTRODUCCION

 

Hoy en día estamos acostumbrados a que cosas “sin sentido” den sentido a la física. Por eso se busca la escondida teoría unificadora, la teoría absoluta que explique las lagunas de todas las conjeturas en las que en la actualidad se fundamenta la física de altas velocidades, que engloba a la física atómica y electromagnética.

 

No es lógico que solo uno de cada mil estudiantes de carreras de ciencias entienda la teoría de la relatividad a nivel de poder desarrollar y solucionar problemas prácticos. Y eso no es nada comparado con la física cuántica. No es lógico que para evitar el desbarajuste conceptual que proporciona el actual modelo atómico haya sido necesario recurrir a una teoría basada en las probabilidades, en la estadística: la física cuántica. “Si no puedo ser preciso, seré aproximado”, es la triste conclusión a la que tuvimos que rendirnos. La consecuencia de esto es que hoy en día para entender la física cuántica debes primero empaparte de toda la matemática ligada a la estadística. Cualquier ingeniero, tras estudiar un año entero la asignatura “estadística” está muy lejos de poder afrontar el estudio de la física cuántica. Así que para entender medianamente el comportamiento de las partículas atómicas y subatómicas hay que partir de una formación de “licenciatura en exactas”. Conclusión: sólo uno de cada cien mil estudiantes de carreras de ciencias es capaz de dominar la física cuántica.

 

Así que como mucho, cien personas en el mundo son capaces de discutir coherentemente sobre un suceso atómico o subatómico. ¿Cómo introducirse en esa discusión?. Casi imposible.

 

 

UN BREVE ADELANTO

 

Si el mayor reto a nivel conceptual de la SR 2.0 era conseguir visualizar “el tiempo” como una “magnitud espacial”, en la GR 2.0 será “la masa” quien ocupe el protagonismo.

No será fácil desterrar la visión de las partículas subatómicas en forma de “bolitas” para acostumbrarse a entender la masa y la carga de aquellas como un “pliegue”, una “arruga” que produce una perturbación en la linealidad del espacio-tiempo.

De nuevo nos encontraremos con que el universo dibujado por Minkowsky para que Einstein visualizase su teoría puede llegar a ser algo más que una simple representación gráfica.

Pero lo que quizá llame más la atención de toda la nueva GR 2.0 sea el envío al cubo de la basura de toda la teoría de las interacciones entre partículas, empezando por el “principio de acción y reacción”, continuando por el “principio de conservación de la cantidad de movimiento” y terminando por el hasta ahora intocable “principio de conservación de la energía”.

La redefinición del concepto de “carga” será con toda certeza el tema más interesante, y requerirá de un apartado específico.

 

En primer lugar debemos ser conscientes de un error de concepto que cometemos cuando visualizamos un cuerpo y nos imaginamos su masa. Tomemos como ejemplo una bola de billar. Está hecha de un determinado material, con una determinada densidad, coeficiente de dilatación, resistividad, plasticidad, elasticidad, y un sinfín de cualidades físicas. Y la imaginamos como un “todo”, como lo que aparentemente es: “una bola”.

Sin embargo la realidad microscópica es diferente. La bola de billar está formada por una agrupación de trillones de pequeñas partículas interactuando entre sí y que han llegado a un equilibrio estable desde un punto de vista, nuestro punto de vista, macroscópico.

 

Es importante visualizar lo anterior para prologar otro error sistemático de la física como es la definición del “choque elástico”. Ahora visualicemos dos bolas de billar “chocando” y “rebotando”. Revisemos la escena con la visión real de las bolas compuestas por subpartículas, y en cámara lenta. Las bolas de billar no se “tocan” jamás. Las partículas de la periferia de ambas bolas modificarán su estructura cristalina de enlace y se repelerán en un efecto parecido al de dos gigantescos colchones interactuando en el espacio.

 

Y tras estas reflexiones llegamos al “tercer error”, que implica por fin a las partículas subatómicas. Todos conocemos esos ingenios de importancia extrema para la física denominados “colisionadores de partículas”. ¿Colisionadores?, realmente creen que las partículas colisionan?. Realmente creen que, por ejemplo, un electrón puede chocar con otro electrón?. Realmente visualizan al electrón como una minúscula bola de billar que, esta vez sí, choca contra otra minúscula bola de billar?.

Pues si estaban imaginando esa escena así deben preparase para cambiar el modelo de interpretación de las interacciones entre partículas, y empezar a comprender que el “choque”, ya sea plástico o elástico, no existe tampoco a nivel subatómico.

 

Esto es.. preparense,  tan solo un adelanto.

 

 

 

 

MISTERIOS DE LA FISICA

 

La física está basada en misterios. Quién lo iba a decir!.

Es un misterio la gravedad. ¿Por qué se atraen los cuerpos del universo?. Nobody knows. Sabemos sólo la ley que rige la atracción entre dos masas. Y para decepcionarnos un poco mas resulta que la “Ley de la Gravitación Universal” no funciona a niveles atómicos. Vaya misterio.

Es un misterio la carga eléctrica y su interacción. Lo único que sabemos con cierta precisión es la ley que rige la atracción entre dos cargas, que es curiosamente análoga a la ley que rige la atracción entre dos masas. Pero el “misterio de la carga” es mucho mayor.

 

Doy por supuesto que la mayoría de quienes leen este escrito han estudiado en algún momento de su vida algo de electricidad básica. Recuerden aquellas primeras clases. Con total naturalidad durante más de un siglo, profesores de todo el mundo explican que, a veces, la masa tiene “carga eléctrica”. Y, ¿qué es la carga?. Pues una propiedad de la materia que hace que dos masas se atraigan o repelan de forma adicional a la atracción que existe entre dichas masas. Y todos decimos: ah, bien, vale, qué interesante..

Y ya está. Ya está explicada la carga eléctrica. Es inaudito. Es completamente equiparable a decir que “la carga es una propiedad mágica que a veces tiene la masa”. Permítanme que emule a Woody Allen y les exponga “todas las cosas que siempre quise saber sobre la carga y nunca me atreví a preguntar”:

 

1. Supongamos que pudiésemos partir un electrón en dos pedazos de un tercio y dos tercios de su masa. ¿Las cargas de esos dos pedazos mantendrían la proporción correspondiente a sus masas?. ¿Esos dos pedazos tendrían un tercio y dos tercios de la carga del electrón?.

Todos estaríamos tentados a responder que sí. Pero eso nos lleva a nuevas preguntas.

 

2. ¿Es el electrón  fracturable?. ¿Podemos pensar en “pedacitos de electrón”?. 

 

3. Si supusiéramos que el electrón es fracturable. ¿La carga inundaría cada trocito de electrón?

 

4. ¿Podemos quitarle la carga al electrón?. ¿Puede despojarse a esa diminuta partícula de masa de su cualidad eléctrica?.

 

Permítanme interrumpir la tanda de cuestiones. En primer lugar, la cantidad de carga que medimos para los cuerpos “cargados” siempre es múltiplo de la carga del electrón (Qe). Por lo tanto parece ser que el electrón es indestructible, indivisible y por tanto intransformable. Pero si la masa del electrón no se transforma, no se transformará tampoco en energía.. O si?. Vaya más preguntas.

 

5. Si la masa de un electrón se transforma en energía, ¿qué sucede con su carga?.

 

6. La física admite que la masa se transforma en energía. ¿La carga se transforma también en energía?

 

7. Si suponemos que la carga inunda cada pedacito de un electrón, y que no se puede eliminar la cualidad eléctrica de este corpúsculo, ¿existen dos tipos de masa? (¿la masa sin carga y la masa con carga?). La respuesta de la física actual es que si.

 

8. ¿Existirá en el universo algún cuerpo de masa elevada (por ejemplo de siete gramos) exclusivamente formado por masa sin carga?.

 

9. ¿Existirá en el universo algún cuerpo de masa elevada (por ejemplo de siete gramos) exclusivamente formado por masa con carga?.

Esta pregunta es la única que he podido responderme con cierta seguridad: Sí, siete gramos de “Protio”, el isótopo de Hidrógeno sin neutrones.

 

10. ¿Existe en el universo algún cuerpo en reposo con carga pero sin masa?

 

11. ¿Existirá en el universo algún cuerpo de carga elevada (por ejemplo de siete coulombs) exclusivamente formado por carga?.

 

 

LIO MONUMENTAL A NIVEL ATOMICO

 

Es para desanimarse. La evolución de la física ha sido caótica. Intentando mantener la base conceptual de “masa” y “carga” han ido apareciendo incongruencias con el inmediato antiguo modelo establecido dia tras dia, mes tras mes, año tras año.

 

Inicialmente se observó y se creyó que el átomo estaba formado por un núcleo y una nube electrónica. El núcleo, a su vez, parecía estar formado por dos tipos de partículas, los protones y los neutrones. Así que el mundo era feliz sabiendo que la materia se componía básicamente de electrones, protones y neutrones. Poco duró semejante sencillez. A las dos partículas con carga les salieron hermanos gemelos antagonistas en cuanto al signo de su carga: nacían los antielectrones (o positrones) y los antiprotones. Bueno, cinco partículas fundamentales tampoco son muchas.

Al de poco tiempo apareció el “Muón”, que es como un electrón en cuanto a carga, pero tiene una masa doscientas veces mayor. Luego se intuyó al “neutrino”, una partícula neutra como el neutrón, pero con muy poca masa, de ahí el nombre “neutrino”, diminutivo de neutrón.

Pero la comunidad científica no estaba muy conforme, y para ver si podía partirse un protón o un electrón o un neutrón o un Muón, idearon los aceleradores de partículas. Y vaya fiesta que se armó. No había forma de parar las sorpresas.

Los resultados eran tan inesperados que no quedaba más remedio que inventar un modelo atómico que incorporase nuevos conceptos. Incluso nuevas fuerzas de la naturaleza hubieron de ser definidas. Nacieron la “Interacción Nuclear Fuerte” y la “Interacción Nuclear Débil”. Y fue necesario crear otra forma de denominar a las partículas elementales de forma que la comunidad científica dio por “menos malo” el modelo formado por tres grupos de “partículas”, por llamarlos de alguna forma: Quarks, Leptones y Bosones. Además también fue necesario añadir “cualidades” adicionales a estas partículas. No bastaba con carga y masa, era necesario para hacer cuadrar los experimentos que las partículas tuvieran “spin”, algo así como un sentido de giro pero a nivel cuántico. Créanse que es para desesperarse intentar entender el asunto.

 

UN PEQUEÑO RESUMEN DEL MODELO ESTANDAR DEL ATOMO Y DE LAS PARTÍCULAS SUBATOMICAS

 

Así que les haré un resumen.

El electrón nuestro de toda la vida es un “leptón”, es decir, pertenece al grupo de los leptones, con su conocida carga “Qe” y su masa “Me” (0.511 MeV) y con un spin de valor ±½.

En la familia de los leptones también encontramos al anteriormente citado Muón o leptón mu, con carga Qe, masa unas 200Me (106MeV) y spin ½. Bueno, todos los leptones tienen spin ±½. No les he contado que si el Muón fue una sorpresa, ya que era como un electron gordo, más sorpresa fue descubrir al Tauón, o leptón Tau. El leptón Tau es un electrón gordísimo, con una masa cercana a 3000 veces la masa del electrón (1777 MeV), y casi el doble de la masa del protón!.

Los tres leptones que me quedan por citar no tienen carga eléctrica. Uno es el “neutrino” que antes comenté, llamado también sin lógica alguna “muón neutrino” y otros dos también mal llamados “neutrinos” (deberían llamarse “neutrones”, ya que su masa no es nada pequeña): el “electrón neutrino”, que es como un  electrón sin carga y con masa cerca de cuatro veces mayor, y el “tauón neutrino”, que es como un tauón sin carga y con masa unas cuarenta veces mayor que la del electrón, aunque cien veces menor que la del tauón, que recordemos que era un “monstruo” de partícula.

Bien, para hacerles más ameno el resumen, quédense con que los “leptones” son partículas elementales viajeras, partículas que encontraremos en el exterior del átomo.  Recuerden que el leptón más famoso es el electrón, y que el resto la verdad es que tienen una vida media muy reducida (el muón vive unos 2.2 microsegundos y el tauón ¡unos 70 millones de veces menos!). Aunque tampoco está muy claro que sean partículas tan “elementales”, ya que en colisiones con muones se observa que estos se “parten”, por lo general dando lugar a un electrón y dos neutrinos (comúnmente pareja neutrino/antineutrino).

 

Y ahora desde el exterior nos vamos al interior, al núcleo del átomo.

Bien,  para entender el núcleo fue necesario inventar nuevas partículas elementales: los “quarks” y los “bosones”. Se conocen seis tipos de quarks, y cuatro tipos de bosones, aunque para definir la parte más importante del núcleo baste con dos tipos de quark (llamados “quark up” y “quark down”) y un tipo de bosón (llamado “gluón”).

El “quark up” es una partícula con “carga positiva” y de valor 2/3 de Qe. El “quark down” es una partícula con “carga negativa” y de valor 1/3 de Qe.

¿Recuerdan cuando antes les contaba que la carga observada en la naturaleza siempre era múltiplo de Qe?. Bueno, esto parece contradecirlo, pero no es así ya que los quarks no existen nunca sólos sino combinados, y dando lugar a partículas con carga neutra o múltiplo de Qe, con lo que la posible contradicción se esfuma como consecuencia de tales combinaciones.

Cualquier combinación de quarks recibe el nombre de “hadrón”. Y hay diversos tipos de combinaciones que dan lugar a diversos tipos de hadrones. Por ejemplo, los “mesones” son conjuntos de un quark y un “antiquark”. Y los “piones” son a su vez mesones compuestos por las combinaciones de quarks y antiquarks “Up” y “Down”. Los “bariones” son conjuntos de tres quarks, y ahí están encuadrados nuestros queridos “protón” y “neutrón”.

Pues bien, para conformar un protón se juntan dos quarks up (carga total 4/3 de Qe) y un quark down (le restamos 1/3 de Qe), obteniendo una partícula de carga total positiva igual a Qe. Para que la masa del protón cuadre, en una primera reflexión deduciremos que se deberá cumplir que esta sea igual a dos veces la masa del quark up mas la masa del quark down.

Para conformar un neutrón juntamos un quark up (carga 2/3 de Qe) y dos quark down (de carga -1/3 de Qe cada uno) obteniendo un resultado de carga nulo. Y claro, para que la masa del neutrón cuadre, en una primera reflexión deduciremos que se deberá cumplir que esta sea igual a dos veces la masa del quark down mas la masa del quark up.

Esto nos lleva a un sistema de dos ecuaciones con dos incógnitas que cualquier estudiante de secundaria puede desarrollar y que conocida tanto la masa del protón como la del neutrón nos debería dar como resultado las masas del quark up y la del quark down. Se han dado cuenta que he escrito “nos debería dar”, verdad?.

Pues no, qué fallo. El quark up tiene una masa media de 3 MeV (de 1.5 a 4MeV), y el quark down de 6 MeV (entre 4 y 8 MeV). Por tanto, un protón compuesto por dos quark up y un quark down tendría una masa de 12 MeV. Pero la realidad es que la masa del protón es de 938 MeV. El caso del neutrón, formado por un quark up y dos quark down, nos llevaría a una masa de 15MeV. Pues bien, la masa admitida para el neutron ronda los 939.5MeV.

¿Dónde están los mas de 900MeV que nos faltan?. La respuesta tiene su miga: en la energía cinética (convertible en masa desde los tiempos de Olinto di Pretto) de los quarks, que gracias a “las Interacciones Nucleares Fuertes” representadas principalmente por los “gluones” permiten la estabilidad de las partículas conformadas por quarks.

 

En el grupo de los “bosones” no hay partículas elementales. Este grupo está precisamente pensado para representar tres de las interacciones nucleares: débiles, fuertes y eléctricas. Los cuatro bosones admitidos por la física actual se conocen con el nombre de “W”, “Z”, “gluón” y “fotón”. Los bosones “W” y “Z” se ocupan de representar las interacciones nucleares débiles, el gluón representa la interacción nuclear fuerte, y el fotón la interacción electromagnética.

¿Y qué hay de la cuarta interacción nuclear, es decir, de la atracción gravitatoria?. Pues que comparativamente al resto de interacciones es insignificante. Aún así, es obvio esperar un bosón “g” o bosón gravitatorio. Algo así es lo que se denomina “bosón de Higgs”, que como decíamos, se supone que existe pero aún no ha sido detectado experimentalmente.

 

 

Continuará..

 

A Santos F. Laserna Production – 2011 – General Relativity 2.0

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